Tratamiento y clases de uso de la madera para exterior

ago 23, 2011   //   por madeiraslamas   //   Blog  //  Sin comentarios

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Carga del autoclave

El objetivo fundamental del tratamiento de la madera es el de prevenir el ataque de insectos destructores de la madera, como las termitas, así como el azulado y los hongos que la hacen pudrirse.

La madera sin tratamiento o deficientemente tratada se pudre o es atacada por insectos con facilidad. Algunas maderas, generalmente tropicales, ofrecen una aceptable durabilidad natural, pero su coste es superior. Otras maderas de uso común, como el abeto, podrían ser una alternativa si fueran impregnables en profundidad, pero el abeto es una especie refractaria, medianamente impregnable. El pino combina un buen nivel de penetración y de retención para los tratamientos, ya que la albura es impregnable y su duramen también se puede impregnar parcialmente.

En la mayor parte de la producción de Madeiras Lamas utilizamos madera de pino del país o gallego (Pinus pinaster), pino insigne (Pinus radiata) y pino rojo (Pinus sylvestris), especies con una buena impregnabilidad para una clase de uso IV. Para determinadas aplicaciones y otras clases de uso también podemos tratar otras especies, como por ejemplo vigas laminadas de abeto.

Los métodos de tratamiento tienen la finalidad de llenar las paredes y el interior de las células de la madera con producto protector y favorecer su posterior fijación mediante reacciones químicas.

En nuestro proceso utilizamos un tratamento por vacío-presión-vacío conocido como sistema de célula llena o sistema Bethell.

En los tratamientos a presión, el tratamiento se realiza sobre madera previamente seca, haciendo penetrar el protector de manera forzada aplicando presión en un autoclave.

SISTEMA DE CÉLULA LLENA

Con este sistema se busca conseguir la máxima retención de protector en la madera tratada. La característica fundamental de este sistema es la aplicación de un vacío inicial, que extrae el aire del interior de la madera y permite que penetre más producto. El sistema Bethell es un sistema de célula llena, que consta de las siguientes fases:

Sistema Bethell

  1. Vacío inicial, para extraer una parte del aire de la madera.
  2. Llenado del autoclave con producto protector.
  3. Aplicación del producto protector a presión, que ocupará el espacio dejado por el aire extraído.
  4. Vaciado del sobrante de producto protector.
  5. Vacío final para equilibrar la cantidad de protector retenido en la madera.

Posteriormente hay que mantener la madera tratada protegida de la lluvia y las heladas, para conseguir la fijación del producto protector. Este proceso, dependiendo principalmente del tipo de madera y las condiciones de temperatura y humedad, dura entre uno y tres días.

Cuando el producto protector está fijado a la madera, esta puede ser utilizada en las diferentes aplicaciones, sin riesgo de deslavado.

Una vez seca la madera tratada (humedad de la madera menor del 25%) puede pintarse con pinturas con base disolvente o lasures para madera, para darle una protección extra contra agentes físico-químicos como pueden ser el sol, las heladas o la acción de agentes corrosivos, como podría ser el cloro de las piscinas.

PRODUCTO PROTECTOR

Actualmente en Madeiras Lamas usamos Xylacel Impralit KDS, un protector de sales hidrosolubles de boro y cobre, que no contiene cromo y arsénico, con registro en la DGSP nº 11-80-04033.

CLASES DE USO

Las clases de uso de la madera están definidas por normas internacionales que valoran el riesgo de ataque de agentes xilófagos, en función del lugar donde se instala la madera.

En nuestro caso, las clases de uso están definidas en las siguientes normas:

UNE EN 335-1: Durabilidad de la madera y de los productos derivados de la madera. Definición de las clases de uso. Parte 1: Generalidades.

UNE EN 335-2: Durabilidad de la madera y de los productos derivados de la madera. Definición de las clases de uso. Parte 2: Aplicación a la madera maciza.

La información que ofrecen estas normas es la base principal de conocimiento para poder determinar los agentes biológicos que pueden atacar a la madera en una situación. En base a esta clasificación se puede considerar el tipo y la duración de la prestación requerida, seleccionar un nivel apropiado de durabilidad y asegurarse de que la madera o producto derivado de la madera ofrece esta durabilidad.

Los factores que sirven de referencia para definir las clases de uso son que la madeira se encuentre en contacto con el suelo, con agua dulce o con agua de mar y también a su exposición a la intemperie:

Clase de uso I:

Situación en la que el elemento está bajo cubierta, completamente protegido de la intemperie y no expuesto a la humedad. La madera y sus productos derivados alcanzan contenidos de humedad de equilibrio inferiores al 18%.

Clase de uso II:

Situación en la que el elemento está bajo cubierta y completamente protegido de la intemperie, pero en la que se puede dar ocasionalmente una humedad ambiental elevada que puede conducir a una humectación ocasional (humectaciones superficiales) pero no persistente. La madera y sus productos derivados alcanzan contenidos de humedad de equilibrio inferiores al 18-20%.

Clase de uso III:

Situación en la que el elemento se encuentra al descubierto pero no en contacto con el suelo. El componente puede estar permanentemente expuesto a la intemperie, pero en cualquier caso está sometida a una humidificación frecuente. La madera y sus productos derivados alcanzan contenidos de humedad de equilibrio superiores al 20%, con alternancias relativamente rápidas en sus valores al existir períodos de humectación y de sequedad.

Clase de uso IV:

Situación en la que el elemento está en contacto con el suelo o con agua dulce y expuesto a una humidificación permanente. La madera y sus productos derivados alcanzan contenidos de humedad superiores al 20% durante largos períodos de tiempo.

Clase de uso V:

Situación en la que el elemento está permanentemente en contacto con agua salada. La madera y sus productos derivados alcanzan contenidos de humedad de equilibrio superiores al 20% durante largos períodos de tiempo.

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